El 24 de octubre se celebra el “Día de las bibliotecas” y el lema de este año es “Sin profesionales no hay bibliotecas”. Con este lema se quiere poner el centro en las personas que hacen posible que las bibliotecas sean mucho más que un simple conjunto de recursos, estanterías y espacios.
Para conmemorar este día, la Biblioteca de la Universidad de Murcia realiza numerosas acciones de difusión, y desde la Sección del Fondo Antiguo os presentamos a un bibliotecario para la historia, el “Bibliotecario de las Cortes de Cádiz”. Bartolomé José Gallardo (Campanario, Badajoz, 1776-Alcoy, Alicante, 1852) fue bibliotecario de las Cortes de Cádiz, diputado por Badajoz, traductor, historiógrafo y catedrático de Lengua francesa, aunque se le conoce, sobre todo, por ser un gran bibliófilo.
Defensor de las ideas liberales, fue una de las grandes personalidades de la época romántica en España, lo que le ocasionó grandes problemas, incluidos el encarcelamiento y el exilio temporal. Se hizo célebre, sobre todo, por sus escritos satíricos que suscitaron fuertes polémicas con sus intervenciones sobre asuntos candentes de la vida política y literaria.
Hijo de familia humilde, estudió filosofía en Salamanca protegido por importantes miembros de instituciones religiosas. Sin embargo, leyó activamente a los filósofos ilustrados del enciclopedismo francés. En 1808 se sumó a los patriotas contra los franceses participando activamente en las movilizaciones. Las Cortes, reunidas en el oratorio de San Felipe Neri en Cádiz, le nombraron su bibliotecario.
En 1811 publicó el célebre Diccionario crítico-burlesco del que se titula Diccionario razonado manual, que es la sátira anticlerical más dura y difundida de la época de las Cortes de Cádiz y constituye una de las obras claves y más influyentes del anticlericalismo español de la primera mitad siglo XIX.
El Diccionario de Gallardo, del que se realizaron numerosas ediciones posteriores, era una réplica al Diccionario razonado manual para inteligencia de ciertos escritores que por equivocación han nacido en España, libro publicado sin nombre de autor, pero escrito por Justo Pastor Pérez, que arremetía contra los seguidores de las ideas avanzadas que habían alcanzado gran predicamento entre los diputados constitucionales. El Diccionario burlesco fue denunciado por religiosos y su autor condenado en el Castillo de Santa Catalina, si bien se revisó su proceso y salió poco después absuelto.
Utilizando las palabras de Josep Fontana, publicadas en el prólogo de la edición facsímil de la Editorial Alta Fulla de 1993, “Éste es un libro apasionado, escrito en medio de los combates por la libertad que llevaron a su autor al Cádiz de las Cortes, y le movieron a publicarlo como una contribución más a la doble pugna contra los invasores franceses y contra una sociedad retrógrada que había conducido a España a aquella crisis.”
En 1814, restablecido Fernando VII en el trono, Gallardo huyó de España junto a otros liberales. Desde el exilio compuso una durísima silva donde juzga a todos los reyes españoles, desde los Relles Católicos hasta Fernando VII, denunciando su mediocridad, crueldad y poco valer.
En 1820, restaurado el régimen liberal, volvió a España y recuperó su antiguo cargo de bibliotecario del Congreso de los Diputados. En 1823, al estallar en Sevilla un tumulto popular reaccionario, perdió sus escritos literarios, filológicos y bibliográficos, entre ellos una Historia del teatro español y un Diccionario de la lengua castellana con más de 150.000 papeletas.
En 1834 fue elegido diputado por la provincia de Badajoz. En 1835 inició las ocho entregas de su serie El Criticón, importantes estudios sobre literatura española donde, entre otras cuestiones, rebatió la superchería de un presunto Buscapié compuesto por Miguel de Cervantes y que había sido encontrado y publicado por Adolfo de Castro y Rossi.
Fue fiel a su ideario y mantuvo su fuerte carácter hasta su muerte, en Alcoy (Alicante) en 1852. Entre 1863 y 1889 se publicaron, de forma póstuma, los cuatros tomos de su valioso Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos (4 t., 1863-1889). Esta gran aportación a los estudios bibliográficos españoles se compuso con los materiales que Gallardo dejó a su muerte y que fueron ordenados por José Sancho Rayón (bibliotecario y bibliófilo español) y Manuel Remón Zarco del Valle (bibliotecario mayor de Alfonso XII,). Los dos últimos volúmenes fueron dirigidos por Marcelino Menéndez Pelayo (Director de la Real Academia de la Historia y de la Biblioteca Nacional de España).
Bartolomé José Gallardo ejerció un poderoso influjo sobre la crítica literaria de su tiempo, que valoró sobre todo la fundamentación histórica del conocimiento de la literatura. También compuso numerosas poesías, de carácter satírico o de tipo fundamentalmente lírico, como la tempranamente romántica Blanca flor.
“¿A qué es puertas y ventanas
clavar con tanto rigor,
si de par en par abiertas
tengo las del corazón?
Así, con su madre a solas
lamenta su reclusión
la bella niña cenceña,
la del quebrado color,
de amargo llanto los ojos,
el pecho lleno de amor,
y de par en par abiertas
las puertas del corazón.
¡Madre, la mi madre, dice,
madre de mi corazón,
nunca yo al mundo naciera,
pues tan sin ventura soy!
[…]”
Durante este mes de octubre os mostramos una selección de las obras de Bartolomé José Gallardo en las vitrinas de acceso a la Biblioteca General María Moliner en el Campus de Espinardo.






































